Construir una piscina de obra permite adaptar el diseño a las características del terreno y a las preferencias de cada vivienda. Frente a una piscina prefabricada, ofrece un mayor nivel de personalización y unas prestaciones técnicas adaptadas a cada proyecto, aunque normalmente implica un coste superior.

En esta guía te explicamos cómo hacer una piscina de obra paso a paso, qué elementos debes tener en cuenta y por qué es importante contar con profesionales especializados.

Qué tener en cuenta antes de construir una piscina de obra

Antes de iniciar la obra, es fundamental comprobar que la vivienda dispone del espacio necesario. No solo hay que reservar la superficie destinada al vaso de la piscina: también deben ubicarse correctamente la depuradora, las tuberías y el resto de elementos técnicos.

Además, el diseño debe adaptarse a las condiciones del terreno y a las necesidades de la vivienda. La forma, las dimensiones, la profundidad, los accesos y los acabados son algunas de las decisiones que conviene definir antes de comenzar los trabajos.

¿Qué es más barato: una piscina de obra o una prefabricada?

Por norma general, el precio de una piscina de obra es superior al de una piscina prefabricada. La diferencia se debe, entre otros aspectos, a que la piscina de obra se diseña y construye a medida, mientras que la prefabricada parte de modelos y características ya definidos.

La principal ventaja de la piscina de obra es precisamente su flexibilidad. El proyecto puede ajustarse al espacio disponible, a la distribución del jardín y al estilo que se quiera conseguir. Por eso es una opción habitual cuando se busca una solución personalizada.

Qué se necesita para hacer una piscina de obra

Para realizar una piscina de obra se necesitan tres elementos básicos:

  • Espacio suficiente: debe permitir instalar la piscina y los equipos necesarios para su funcionamiento.
  • Un diseño bien planificado: servirá como guía durante todas las fases de la construcción.
  • Profesionales con experiencia: la excavación, la estructura, la impermeabilización y las instalaciones requieren conocimientos técnicos.

También es necesario elegir los materiales de construcción, el sistema de revestimiento y los complementos que formarán parte del proyecto. Estas decisiones deben tomarse teniendo en cuenta tanto el resultado estético como las condiciones del terreno y el uso previsto de la piscina.

Cómo construir una piscina de obra paso a paso

1. Diseñar la piscina y planificar el proyecto

El primer paso consiste en definir el diseño de la piscina. En esta fase se concretan la forma, las dimensiones, la distribución y los acabados, siempre teniendo en cuenta el espacio disponible y las características de la parcela.

Una buena planificación permite organizar el trabajo y anticipar aspectos importantes, como la ubicación de la depuradora, el recorrido de las tuberías y los puntos de iluminación.

2. Excavar y preparar el terreno

Una vez aprobado el diseño, comienza la excavación. Se retira el terreno necesario para crear el vaso de la piscina y se prepara la superficie para las siguientes fases de la obra.

Este trabajo requiere medios técnicos adecuados, especialmente cuando el terreno presenta dificultades. Después de la excavación, se realizan el vaciado del sustrato, el aplanamiento y la nivelación final. La base debe quedar correctamente preparada antes de construir la estructura.

3. Diseñar las tuberías y construir la estructura

Con el terreno nivelado, se planifica la instalación de las tuberías y se construyen las paredes y la estructura de la piscina. Para ello se emplean los materiales de construcción de una piscina de obra elegidos para el proyecto.

El encofrado ayuda a dar forma a las paredes y a definir el vaso de la piscina. En esta fase es especialmente importante respetar el diseño previsto y ejecutar correctamente las conexiones del sistema hidráulico.

4. Crear el vaso de la piscina

Tras completar el encofrado de las paredes, se retira el material restante hasta formar el espacio interior donde se ubicará el agua. El vaso debe quedar preparado para recibir los tratamientos necesarios antes de instalar el revestimiento final.

5. Impermeabilizar la piscina

La impermeabilización es una fase esencial para proteger la estructura y evitar filtraciones. También se colocan los rebordes y los elementos necesarios para rematar correctamente el perímetro de la piscina.

Una impermeabilización ejecutada de forma adecuada contribuye a conservar la estructura y a mantener el vaso en buenas condiciones durante su uso.

6. Colocar el revestimiento

Una vez terminada la estructura y aplicada la impermeabilización, llega el momento de instalar el revestimiento. Además de proteger la piscina frente al ambiente y al contacto continuado con el agua, este acabado define buena parte de su aspecto final.

La elección del revestimiento debe coordinarse con el diseño general del jardín y de la vivienda, así como con las características técnicas del proyecto.

7. Añadir los acabados y complementos

La última fase consiste en incorporar los detalles que completan la piscina. Entre ellos pueden encontrarse:

  • Iluminación.
  • Mobiliario exterior.
  • Elementos ornamentales.
  • Acabados y remates del entorno.

Estos complementos permiten mejorar la funcionalidad de la piscina y conseguir un resultado más integrado con el espacio exterior.

Consejos para construir una piscina de obra

Construir una piscina de obra puede parecer sencillo sobre el papel, pero cada fase implica decisiones y trabajos técnicos que deben ejecutarse correctamente. Por eso, es recomendable confiar el proyecto a profesionales con experiencia en diseño y construcción de piscinas.

Un equipo especializado puede ayudarte a valorar el espacio disponible, elegir los materiales adecuados y coordinar la excavación, la estructura, las instalaciones, la impermeabilización y los acabados. Así podrás disfrutar de una piscina de obra segura, personalizada y de calidad.